ADAM SMITH: LA RIQUEZA DE LAS NACIONES

Todo sistema, o de preferencia extraordinaria, o de restricción se debe mirar como proscrito, para que de su propio movimiento se establezca el simple y obvio de la libertad en la actividad agrícola, mercantil y manufacturante. Todo hombre con tal que no viole las leyes de la justicia, debe quedar perfectamente libre para abrazar el medio que mejor le parezca para buscar su modo de vivir, y sus intereses; y que puedan salir sus producciones a competir con las de cualquier otro individuo de la naturaleza humana. El soberano vendrá a excusarse de una carga, para cuya expedita sustentación se hallará combatido de mil invencibles obstáculos […]: esta es la obligación de entender en la industria de cada una en particular, y de dirigir la de sus pueblos hacia la parte más ventajosa para los intereses de ellos; cosa que aun los mismos que lo practican con un lucro inmediato suelen no acabar de penetrar.

Según el sistema de la libertad de negocios, al soberano solo quedan tres obligaciones principales a que atender […]: la primera, proteger a la sociedad de la violencia e invasión de otras sociedades independientes; la segunda, en poner en lo posible a cubierto de la injusticia y opresión de un miembro de la república a otro que lo sea también de la misma, o la obligación de establecer una exacta justicia entre sus pueblos; la tercera, la de mantener y erigir ciertas obras y establecimientos públicos, a que nunca pueden alcanzar, ni acomodarse los intereses de los particulares, o de pocos individuos, sino los de toda la sociedad en común: por razón de que aunque sus utilidades recompensen superabundantemente los gastos al cuerpo general de la nación, nunca satisfarían esta recompensa si los hiciese un particular. […]

Cada individuo en particular pone todo su cuidado en buscar el medio más oportuno de emplear con mayor ventaja el capital de que puede disponer. Lo que desde luego se propone es su propio interés, no el de la sociedad en común; pero esos mismos esfuerzos hacia su propia ventaja le inclinan a preferir, sin premeditación suya, el empleo más útil a la sociedad como tal. […] Ninguno por lo general se propone primariamente promover el interés público, y acaso ni aun conoce cómo lo fomenta cuando no lo piensa fomentar. Cuando prefiere la industria doméstica a la extranjera solo medita su propia seguridad; y cuando dirige la primera de modo que su producto sea del mayor valor que pueda, solo piensa en su ganancia propia; pero en este y en otros muchos casos es conducido como por una mano invisible a promover un fin que nunca tuvo parte en su intención.

Adam Smith, Una investigación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones, 1776.

PREGUNTAS:

1. ¿Qué es lo que critica Adam Smith en el primer párrafo? ¿A qué sistemas económicos puede estar haciendo referencia?

2. Según el autor ¿cuál debe ser la intervención económica del estado? ¿A qué funciones debe quedar reducido?

3. Para Adam Smith, ¿cuáles serán las consecuencias sociales de la aplicación de sus teorías económicas?

4. Explica las implicaciones que tiene la referencia final a “una mano invinsible”, ¿a qué puede hacer referencia?

Categorías: HISTORIA MUNDO CONTEMPORÁNEO | Etiquetas: , | Deja un comentario

Navegador de artículos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: