TEXTO 6: LA FEDERACIÓN DE TRABAJADORES DE LA REGIÓN ESPAÑOLA Y LA “MANO NEGRA”

(…) Nosotros nos hemos organizado con el mismo derecho que se han organi­zado todos los partidos políticos. Ellos se organizan para la conquista del poder polí­tico, y nosotros para abolir todos los poderes autoritarios.

            Somos anarquistas, porque queremos el libre ejercicio de todos los derechos, y como éstos son ilegislables, no es necesario ningún poder para legislarlos y regla­mentarlos.

Somos colectivistas, porque queremos que cada productor perciba el producto íntegro de su trabajo y no existan hombres que se mueran de hambre trabajando, y otros que sin trabajar vivan en la holganza y encenegados en la corrupción y en el vicio.

            Y somos partidarios del grande y fecundo principio federativo, porque creemos que es indispensable para la práctica de los grandes y justos principios anárquico-colectivistas, la Federación económica; la libre federación universal de las libres aso­ciaciones de trabajadores agrícolas e industriales. […].

            Si hoy, en presencia del fecundo desarrollo de nuestra organización, y ante el temor de perder, en tiempo tal vez no muy lejano, irritantes e injustos privilegios, se pretende deshonrarnos para cubrir las apariencias de brutales persecuciones e injustas medidas excepcionales en contra de nuestra gran Federación de trabajado­res, es necesario que no ignoren que su trama es demasiado burda y que su inmor­tal juego está descubierto; y conste una vez más, que nuestra Federación nunca ha sido partidaria del robo, ni del incendio, ni del secuestro, ni del asesinato; sepan también que no hemos sostenido ni sostenemos relaciones con lo que llaman Mano negra, ni con la Mano blanca, ni con ninguna asociación secreta que tenga por obje­to la perpetración de delitos comunes.

Manifiesto de la Comisión Federal, marzo de 1883. A. Lorenzo: El Proletariado militante…,  pp. 428-429. Reproducido en A. Fernández García y otros, Documentos de Historia Contemporánea de España, Madrid, Actas, 1996, pp. 306-307.

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